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Esperanza · Efesios 3:14–21

Fortalecidos en el hombre interior

A veces la respuesta de Dios no es quitar la carga, sino fortalecer al que la lleva.

Un hombre sentado junto a una Biblia contempla el amanecer y las montañas.

“Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.”

Efesios 3:16, RVR60

Hola amigo,

Cuando estamos pasando por un momento difícil, normalmente sabemos exactamente qué queremos pedirle a Dios:

“Señor, cambia esto.”

Cambia mi situación.

Cambia a esta persona.

Abre esta puerta.

Quita este problema.

Resuelve esta crisis.

Y no hay nada incorrecto en llevar esas peticiones delante de Dios.

Pero hay algo que me llama profundamente la atención cuando leo las oraciones del apóstol Pablo.

Pablo escribía a creyentes que estaban viviendo en un mundo hostil.

Había persecución.

Había oposición.

Había sufrimiento.

Había incertidumbre.

Y, sin embargo, cuando Pablo dobla sus rodillas para orar por ellos en Efesios 3, su petición principal no es:

“Señor, quítales todos los problemas.”

Pablo ora:

“Para que os dé… el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.”

Eso cambia nuestra perspectiva.

A VECES DIOS CAMBIA LAS CIRCUNSTANCIAS

Y debemos pedirlo.

Dios puede abrir una puerta.

Puede restaurar una relación.

Puede proveer una necesidad.

Puede sanar.

Puede cambiar completamente una situación que parecía imposible.

Pero otras veces…

Dios no cambia inmediatamente lo que está sucediendo alrededor de nosotros.

En cambio, comienza a hacer algo dentro de nosotros.

Nos fortalece.

Nos sostiene.

Profundiza nuestra fe.

Nos enseña a depender de Él.

Nos da fuerzas que no sabíamos que teníamos porque, en realidad, no vienen de nosotros.

Vienen de Su Espíritu.

PABLO ESTABA PENSANDO EN EL HOMBRE INTERIOR

Hay una fortaleza que las circunstancias externas no pueden producir.

Y tampoco pueden destruirla.

Puedes estar cansado físicamente…

pero fuerte espiritualmente.

Puedes estar atravesando incertidumbre…

pero firme en tu fe.

Puedes tener lágrimas en los ojos…

y todavía tener paz en el corazón.

Puedes estar viviendo una situación que no escogiste…

y aun así experimentar el poder de Dios sosteniéndote en medio de ella.

Eso es lo que Pablo pide:

“Fortalécelos por dentro.”

Porque cuando Dios fortalece al hombre interior, las circunstancias dejan de tener el poder de definir nuestra condición espiritual.

TAL VEZ TU ORACIÓN NECESITA UNA SEGUNDA PETICIÓN

Quizás llevas semanas diciendo:

“Señor, cambia esto.”

Continúa orando.

Pero añade algo más:

“Señor, y mientras esto no cambie, fortaléceme.”

Fortalece mi fe.

Fortalece mi mente.

Fortalece mi matrimonio.

Fortalece mi carácter.

Fortalece mi esperanza.

Ayúdame a no apartarme de Ti mientras espero.

Porque algunas veces la gran obra de Dios no es sacar inmediatamente a Sus hijos del fuego.

Es mostrarles que Su presencia puede sostenerlos en medio del fuego.

PABLO LO ENTENDÍA PERSONALMENTE

El mismo hombre que escribió estas palabras conocía el sufrimiento.

Conocía la cárcel.

Conocía el rechazo.

Conocía la persecución.

Por eso su oración no era teórica.

Pablo sabía que el creyente necesita algo más profundo que circunstancias favorables.

Necesitamos poder espiritual para permanecer firmes cuando las circunstancias no son favorables.

Y esa fuerza no se fabrica.

Se recibe.

“Conforme a las riquezas de su gloria…”

Dios no te fortalece conforme a tus recursos.

Te fortalece conforme a los Suyos.

Y Sus recursos nunca se agotan.

QUIZÁS DIOS TODAVÍA NO HA CAMBIADO TU SITUACIÓN

Tal vez sigues esperando.

Tal vez todavía existe el problema.

Tal vez todavía no sabes cómo terminará.

Pero eso no significa que Dios no esté obrando.

Tal vez mientras tú estás mirando lo que todavía no ha cambiado afuera, Dios está haciendo una obra profunda adentro.

Y quizá hoy tu oración puede ser:

“Padre, si es Tu voluntad, cambia esta situación.

Pero mientras espero, no permitas que esta situación me destruya por dentro.

Fortaléceme con poder por Tu Espíritu.

Dame fe para permanecer firme, sabiduría para caminar correctamente y fuerzas para seguir adelante.”

Mi amigo:

A veces Dios cambia nuestras circunstancias.

Y otras veces Dios nos fortalece hasta que las circunstancias ya no tienen el mismo poder sobre nosotros.

No sé qué estás enfrentando hoy.

Pero sí sé esto:

No tienes que atravesarlo solamente con tus propias fuerzas.

Hay poder disponible en Dios para el hombre interior.

Y quizás hoy, más que una salida inmediata, lo que necesitas escuchar es:

Dios puede darte fuerzas para permanecer firme mientras esperas.

Que el Señor te fortalezca con poder por Su Espíritu.

Juan Gil

Una palabra de ánimo también se puede compartir.